Durante el Tardiglacial, los habitantes de la región cantábrica vivían de la caza, la captura de peces y la recolección, vestían ropas elaboradas, fabricaban todo tipo de objetos en hueso, asta y piedra y tenían una vida espiritual muy ritualizada. Un patrón de asentamiento complejo, con la previsión de lugares para acceder a recursos puntuales y una red de relaciones a larga distancia que cubría cientos de kilómetros, completan la imagen de esta sociedad paleolítica. Después del artículo incluimos una doble página con distintas escenas ilustradas por José Luis García Morán en las que se recrean distintas actividades de aprovechamiento de recursos y alimentos en el Tardiglacial y comienzos del Holoceno, que incluyen el trabajo de las pieles, la pesca en un río, la recuperación de la carne y la grasa de un cachalote varado, y la recolección de lapas y bígaros en un ambiente intermareal.
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