En este artículo nos vamos a interrogar sobre cómo vencer la muerte desde la fe. El cristiano vence la muerte incorporándose a la muerte de Cristo y a su modo de vivirla. Desde este punto de partida es posible descubrir que la muerte se vence: viviendo (descubriendo la dimensión de eternidad que nos habita), amado (es decir, entregando la vida) y muriendo (incorporándola en la vida como proceso). Una existencia vivida en la fe, esperanza y amor va configurando la posibilidad de una muerte libre, creyente, expectante y amante. Una muerte que solo puede interpretarse como caída en manos del Dios que abraza y plenifica nuestra vida y nuestros sueños.
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