Madrid, España
La beneficencia española fue sometida a grandes transformaciones a lo largo de la Historia. Durante el siglo XIX se consolidó su evolución desde una acción social caritativa procedente de la Iglesia, gremios y cofradías hasta una beneficencia pública y secular, que acabó convirtiéndose en el referente de la acción social en detrimento del poder perdido por la Iglesia. En este contexto se aprobó la Ley de Beneficencia de 1849 y su Reglamento de ejecución de 1852, reafirmando el poder de las autoridades públicas en la beneficencia. Asimismo, a diferencia de la Ley de Beneficencia de 1822, en la normativa que pretendemos analizar, los protagonistas de la beneficencia pública ya no serán los municipios, sino las provincias y el Estado, quienes a través de las respectivas juntas de beneficencia se encargaron de proteger y asistir a las personas pobres, enfermas y necesitadas de la España de mediados del siglo XIX.
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