Sonidegib es un nuevo inhibidor de la ruta de señalización Hedgehog (Hh), capaz de unirse a la proteína transmembrana Smoothened e impedir la activación y localización nuclear de los factores de transcripción gli, inhibiendo así la proliferación, diferenciación y supervivencia de las células tumorales (mediadas por dicha ruta en hasta el 90% de los tumores cutáneos de células basales). En base a ello, el medicamento ha sido oficialmente autorizado para el tratamiento por vía oral de pacientes adultos con carcinoma basocelular localmente avanzado (CBCla) que no es susceptible a la cirugía curativa ni a radioterapia.
Los datos de eficacia y seguridad clínicas son limitados y derivan en su mayoría de un único ensayo pivotal de fase 2 (BOLT), abierto y no comparativo (N=230), por lo que las incertidumbres son notables. No obstante, la eficacia del fármaco parece clínicamente relevante. En pacientes con CBCla, sonidegib 200 mg/día ha demostrado inducir tasas de respuesta objetiva del 56,1% tras revisión central (71,2% en revisión por investigador). Las variables secundarias respaldan su eficacia, con una mediana de tiempo hasta respuesta tumoral de 4 meses, una mediana de la duración de la respuesta no alcanzada (superior a 26 meses, que fue la mediana de seguimiento) y una mediana de supervivencia libre de progresión de 22,1 meses; la tasa estimada de supervivencia a los 12 meses de tratamiento con sonidegib es del 100%. Aunque la supervivencia global no pudo estimarse por el alto porcentaje de pacientes censurados, parece que la calidad de vida percibida por los pacientes se mantiene estable durante el tratamiento y que el beneficio clínico perdura al menos hasta seguimientos de 42 meses.
En cuanto a su seguridad, el perfil toxicológico de sonidegib, aunque no es benigno, parece tolerable y clínicamente manejable –sobre todo, con ajustes posológicos–, en línea con el descrito para vismodegib (el otro inhibidor de Hh autorizado). Casi todos los pacientes (95%) sufrieron algún evento adverso, la mayoría leves y reversibles. Solo en el 23% de pacientes, los eventos adversos de grado 3/4 se relacionaron con el tratamiento. Las reacciones adversas más frecuentes fueron los espasmos musculares (49%, graves en 3,8%), alopecia (49%), disgeusia (44%), náuseas (39%), fatiga (33%), diarrea (32%), aumentos de CK (30%) y pérdida de peso (30%). El riesgo de carcinogenicidad por su uso a largo plazo no ha sido dilucidado completamente.
En definitiva, sin innovación en el plano mecanístico, parece altamente probable que sonidegib aporte una respuesta antitumoral de intensidad y duración clínicamente relevantes, sin empeorar la calidad de vida de los pacientes, pudiendo incluso aumentar las probabilidades de alcanzar una cirugía curativa. Puesto que no se dispone de comparaciones directas entre sonidegib y vismodegib, que las comparaciones indirectas sugieren que ambos fármacos pueden tener eficacias parejas y que la limitación de los resultados clínicos impide tener certeza sobre la magnitud y relevancia del beneficio, sonidegib no comporta una innovación disruptiva: representa una alternativa de tratamiento más en cuadros realmente infrecuentes pero muy complicados, con muy escasas opciones terapéuticas.
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