Se presentan los resultados de un muestreo representativo de 30 EDAR españolas, sus Autorizaciones de Vertido al medio asociadas (AV, en adelante) y la aplicación de las Normas de Calidad Ambiental a las mismas en la actualidad, es decir, al agua depurada en España. Del estado de la cuestión se extraen algunas ideas importantes. La primera, insistir en que las EDAR son, sin duda, un sistema descontaminante esencial de nuestras ciudades: caso de incumplirse puntualmente una AV, siempre la situación ambiental será mucho más favorable que la derivada de un vertido no tratado, lo que no acaba de asumirse por la Administración. Además, las NCA se refieren a cauces naturales, no a aguas depuradas, debiendo implementarse al efecto el concepto de zonas de mezcla. Otra idea: que la contaminación que llega a una EDAR contiene in crescendo, además de aguas industriales, sustancias vertidas sin restricción por los ciudadanos así como la procedente de la denominada contaminación difusa; es pues, necesario, aplicar rutinas eficaces de control de contaminación en origen y de concienciación ambiental ya que por muy exigentes que sean nuestras Ordenanzas o Reglamentos de vertidos, el gestor de un saneamiento es incapaz de anticiparse a la carga que se vierte, y en muchas ocasiones, tampoco puede depurarla según la normativa por carecer de infraestructuras para ello. En concreto, las EDAR muestreadas depuraban entre 70.000 m3/año y 126.000.000 m3/año, abonando un canon de control de vertidos entre <1.000 €/año hasta casi 700.000 €/año, y generando entre <10 Tm/año hasta >40.000 Tm/año de fangos de depuración los cuáles contenían de media el 3,2% de N y el 6,6% de P2O5 con ocasionales eventos de aparición de metales pesados (Ni, Cu, Zn y Cr). Finalmente, preocupa que la capacidad depuradora de nuestras EDAR sea deficiente para muchos compuestos considerados en las NCA, con la potencial emisión de aguas depuradas fuera los límites marcados. En este sentido, la aplicación de coeficientes moduladores para estas sustancias (p. e., a través de balances de masas, otra forma de referirnos a las zonas de mezcla recogidas en la normativa) es una demanda prioritaria del sector dirigida hacia la Administración para trasladar las NCA al agua depurada. Por ello, se incluyen algunos ejemplos al respecto como referencias prácticas.
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