Murcia, España
El sufrimiento social no está causado exclusivamente por el dolor físico y su repercusión emocional, más bien se refiere a una expresión de la condición humana más extraordinaria, que es la base de la evolución cultural, y que consiste en que en los seres humanos, no hay acción sin intención, y esa intencionalidad se fundamenta en el conjunto de creencias, valores y normas que se forjan a través de la cultura, por tanto, el sufrimiento social se produce cuando hay un choque entre las creencias y los valores de la sociedad y las de las personas o la imposibilidad de aplicarlas. En este caso, es la tensión de la adaptación cultural la que induce la aparición de enfermedades, tanto físicas (enfermedades laborales), como psicológicas (depresión, estrés, ansiedad, etc.) tan frecuentes en las sociedades complejas y que responden a la carencia de sentido. La globalización económica coloniza no solo culturas sino, y sobre todo, los cuerpos y las mentes de las personas. La realidad virtual nos sitúa ante un espejismo de felicidad inexistente. Asistimos a un salto cognitivo-emotivo sin precedentes, cuya selección de las emociones que comunicamos a los demás, invisibiliza las que no son socialmente valoradas, pero no nos salva de sufrirlas. El individualismo imperante en las sociedades occidentales, encapsula el sufrimiento agravándolo y patologizando su gestión cultural. En esta contribución pretendo esbozar la presencia del sufrimiento social a lo largo del ciclo vital, a través de la mirada antropológica, rescatando, no sólo las palabras, sino también, los gestos, los sonidos y las emociones de nuestros informantes.
Social suffering is not caused exclusively by physical pain and its emotional repercussion, rather it refers to an expression of the most extraordinary human condition, which is the basis of cultural evolution, and which consists in the fact that in the humans there is not action without intention. This intentionality is based on the set of beliefs, values and norms that are forged through culture. Therefore, social suffering occurs when there is a clash between the beliefs and values of society and those of the persons, or the impossibility of applying them. In this case, it is the tension of cultural adaptation that induces the appearance of diseases, both physical (occupational diseases) and psychological (depression, stress, anxiety, etc.), so frequent in complex societies that they respond to the lack of meaning. Economic globalization colonizes not only cultures but, above all, the bodies and minds of people. Virtual reality places us before a mirage of happiness that does not exist. We are witnessing an unprecedented cognitive-emotional leap, whose selection of the emotions that we communicate to others, make invisible those who are not socially valued, but does not save us from suffering them. Individualism prevailing in Western societies encapsulates suffering by aggravating it and pathologizing its cultural management. Through an anthropological view, this paper wants to outline the presence of social suffering throughout the life cycle, and to rescue not only the words but also the gestures, sounds and emotions of our informants.
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