Tradicionalmente, la lectura de los diarios era considerada una práctica típicamente masculina. Las razones remitían, de forma usual, a los contenidos, no adecuados o ajenos a la esfera de intereses femeninos (v. gr., política o economía). Por tanto, el acceso de las mujeres a la información tenía lugar, con frecuencia, a través de fuentes secundarias e informales (familiares, amigos). En definitiva, no se promovía que la mujer formase una opinión propia sobre temas clave de la vida pública. La contribución pretende analizar hasta qué punto se ha producido un cambio cultural en la audiencia de los medios de comunicación; si puede hablarse de diversidad y pluralismo o si los estereotipos de género siguen presentes.
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