Doce de cada cien europeos llevan al menos un tatuaje. Y desde 2003, el porcentaje ha aumentado un 7%. Pero no es la única forma de decorar la piel. A esta tendencia se une otra más pujante:
el maquillaje permanente de ojos, cejas e incluso labios.
Tiene una menor duración potencial, pero se aplica con fines estéticos y se le han descubierto beneficios sanitarios, postquirúrgicos. Dos expertos analizan las bondades y riesgos de esta moda creciente.
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