Tres han sido las profesiones obreras que han tenido más relación con el mundo del vino en Andalucía. En primer lugar figuran los viticultores, es decir, los trabajadores que se encargaban de realizar en los campos de viñedos una serie de faenas especializadas, como la injerta, la poda o la castra. En segundo lugar, los catadores o arrumbadores, que se encargaban de la crianza del vino. Por último, los toneleros, que trabajaban en los talleres de las bodegas o en empresas independientes. A estos tres grupos de trabajadores puede llamárseles "aristocracia obrera".
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