Este estudio pretende analizar cómo Quevedo se sirve del ingenio y del juego para presentar un mundo desordenado que le permite criticar de formar mordaz la sociedad de su tiempo, logrando así transmitir un determinado mensaje.
Siguiendo el modelo que la novela picaresca le brinda, Quevedo continúa exprimiendo el recurso satírico-burlesco, esta vez, en forma de novela y utilizando la figura del pícaro Don Pablos para mostrarnos una sociedad que se encuentra patas arriba, del revés y que, una vez más, le servirá para mostrar este ingenio del escritor barroco donde el elemento lúdico es esencial.
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