La manipulación de la opinión pública no es una novedad. Las nuevas tecnologías y la ingente cantidad de datos disponibles no han hecho sino aumentar el rendimiento de métodos que desde hace siglos se emplean para moldear el pensamiento, el debate, las aspiraciones y deseos de las personas.
Empezaremos preguntándonos por el control de la agenda pública y por la crisis que sufre el valor de la verdad, para después exponer diferentes técnicas persuasivas, clasificadas según el elemento sobre el que inciden -sujeto, emociones, contenido. Por último, nos referimos a la necesidad de propiciar un contexto comunicativo que dificulte la manipulación, lo cual pasa hoy por apelar a la responsabilidad de quienes participan en el debate público y garantizar la viabilidad de un periodismo independiente y de calidad.
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