A pesar del esfuerzo que significa el máximo aprovechamiento en la economía del reciclaje, las materias primas siempre van a ser necesarias. Por otra parte, su descubrimiento requiere de una etapa de exploración que está inherentemente asociada con los riesgos y los costes. Sin embargo, al minimizar los gastos de exploración, podemos de esta manera aumentar la eficiencia de los recursos. Una forma segura de que esto se logre consiste en evaluar continuamente y durante la exploración, las probabilidades de alcanzar nuestras metas económicas. Para este propósito, se necesitan cálculos económicos de orden de magnitud, utilizando reglas generales o aproximadas (“rules of thumb”). Así, para estimar los costos operativos y de inversión, se supone la capacidad de una supuesta explotación, permitiendo siempre el uso de las economías de escala.
Un ejemplo es que, con el aumento de la capacidad de producción, los costes operativos por tonelada disminuyan, mientras que los costes de capital aumentan. Para un depósito mineral dado, en la estimación de capacidades y, al mismo tiempo, de la vida útil de una mina, se aplica ampliamente una regla llamada “Regla de Taylor”, formulada en 1977. En 2009, Long propuso una nueva relación entre las reservas y las capacidades de extracción minera, observando que, a lo largo del tiempo, pero especialmente en los dos últimos siglos del milenio pasado, la industria minera internacional experimentó una tendencia hacia el aumento de las capacidades de producción. Long separó las minas con explotaciones a cielo abierto y subterráneas con “block caving” (ambas con las mayores capacidades de producción), de las minas subterráneas convencionales que, en general, poseen menores capacidades. En este documento, empleando nuestras propias reglas empíricas, examinamos qué influencia tienen estos dos enfoques en la evaluación de la economía de una mina, tomando la tasa interna de retorno (TIR) como nuestro criterio de viabilidad económica. El resultado general es que, al pasar de las capacidades según Taylor a las capacidades según Long, los resultados de las evaluaciones económicas de las reglas generales varían significativamente. Cuando las recomendaciones de Long y Taylor se probaron con ejemplos reales de minas activas (desde 2012 o más adelante), o bien en proyectos que se encontraban en la etapa de desarrollo o de viabilidad, encontramos un acuerdo relativamente bueno entre los datos del mundo real y las relaciones de Long. Por lo tanto, recomendamos que, en las evaluaciones económicas predictivas de proyectos en la etapa de exploración, se use el método de Long en lugar de la regla de Taylor. El estudio muestra que debido al progreso tecnológico, la relación entre capacidad y reservas debe reexaminarse periódicamente.
Despite striving to make the most of the recycling economy, primary raw materials will always be needed.
The discovery of these requires primary exploration, which is inherently associated with risks and costs.
Nevertheless, by minimizing exploration expenditure, we can increase resource efficiency. One way of ensuring that this is accomplished is to continuously assess the odds of reaching our economic goals during exploration. For this purpose, order of magnitude economic calculations are needed, using rules of thumb. For estimating operating and investment costs, capacities for a putative mine are assumed, always allowing for economies of scale, i.e. the fact that with increasing capacity the operating costs decrease, while the capital costs increase. For estimating both the capacities and the life of a mine, for a given deposit, a rule called “Taylor’s Rule”, formulated in 1977, is widely applied. In 2009 Long derived a new relationship between reserves and mine capacities, observing that over time, but especially in the last two decades of the last millennium, the international mining industry experienced a trend of increasing mine capacities. He separated open pit and block caving mines with larger capacities from conventional underground mines, which in general have smaller capacities. In this paper, we use our own rules of thumb, to examine what influence these two approaches have on evaluating the economics of a mine, taking the internal rate of return (IRR) as our criterion of economic viability. The upshot in general is that when moving from capacities according to Taylor to capacities according to Long, the economic outcomes of the rules-of-thumb economic evaluations vary significantly. When Long’s and Taylor’s recommendations were tested with real world examples of active mines, either in production since 2012 or later, or projects at the construction or feasibility stage, we found relatively good agreement between real world data and Long’s relationships. Therefore, we recommend that in predictive economic evaluations of projects at the exploration stage Long’s method should be used instead of Taylor’s Rule. This study shows that due to technological progress the reserve-capacity relationship needs to be periodically re-examined.
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