Barcelona, España
Ocupado El Cairo tras su victoria en la batalla de las Pirámides, Bonaparte tenía ante sí el reto de asegurar la conquista y organizar la estructura colonial que había prometido al Directorio. Para lograrlo, debía finalizar la conquista del delta; someter las regiones más próximas a la capital para demostrar a la población que el poder francés era fuerte; asegurar las comunicaciones entre las posiciones de su ejército y, especialmente, acabar con la amenaza de los líderes mamelucos, que se habían refugiado en el Alto Egipto, desde donde podían hostigar a su ejército y recibir refuerzos y suministros desde la península arábiga una vez que el líder mameluco de origen circasiano Murad Bey solicitó la ayuda de los musulmanes de La Meca y Medina para llevar a cabo una guerra santa contra el invasor. Era evidente que la guerra se iba a reproducir y que había que acabar con la amenaza, por lo que Bonaparte dio orden el 16 de agosto de 1798 al general Louis Charles Antoine Desaix de que con su división persiguiera a Murad Bey y lo derrotara.
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