Arrondissement de Namur, Bélgica
Cuando el general Bonaparte y el ministro de Asuntos Exteriores Talleyrand convencieron al Directorio de enviar una expedición militar a Egipto, sus averiguaciones eran incompletas e incluso erróneas. El país tenía fama de fértil y rico, con un clima agradable, pero este era de un calor abrasador durante el día y muy frío durante la noche; los recursos alimenticios pronto se mostraron limitados y, desde la misma marcha inicial hacia El Cairo, algunos soldados llegaron incluso a suicidarse debido al sufrimiento que les causaba la sed. La resistencia en nombre del islam se cobró la vida de muchos soldados, caídos en emboscadas o secuestrados y ejecutados de modo brutal. Epidemias como la peste estuvieron lejos de ser controladas y, apenas las tropas francesas desembarcaron, la escuadra que los había transportado fue aniquilada en la bahía de Abukir. Completamente aislada en un ambiente hostil, la Armée d’Orient de Napoleón en Egipto tuvo que adaptarse a unas condiciones en las que debería vivir durante tres años.
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