Cuando se inició la campaña de Napoleón en Egipto, hacía casi tres siglos que el país era una provincia otomana. A su llegada, se cuenta que dijo: “Durante demasiado tiempo esta chusma de esclavos traídos del Cáucaso y Georgia ha tiranizado la parte más bella del mundo”. Su comentario no era raro. Los académicos, exploradores y diplomáticos que habían visitado Egipto los dos siglos precedentes, y en especial poco antes, habían emitido comentarios del mismo estilo. Con tales “esclavos” Napoleón se refería al cuerpo militar de los mamelucos. A lo largo del siglo XVII, la autoridad central otomana declinó gradualmente al tiempo que emergieron movimientos de resistencia local. Las facciones militares comenzaron a ganar poder y a desviar fondos de los impuestos en beneficio propio. El cuerpo de mamelucos fue el primero en emanciparse hasta el extremo de destituir a los gobernadores designados por el sultán.
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