La producción del Sturmgeschütz arrancó en 1940 con un ritmo lento. Durante la invasión de Francia solo estuvo disponible una serie 0 de treinta unidades. Este nuevo vehículo se dotó de un arma perfectamente adecuada para su cometido original, el cañón 7,5 cm KwK L/24 con el que se estaba equipando a los primeros tanques PzKpfw IV que conformaban las compañías pesadas de las divisiones Panzer –en 1940, los manuales técnicos usaban la misma denominación para el cañón de ambos vehículos, KwK de Kampfwagenkanone. El término Sturmkanone, StuK, surgirá con la transición hacia el cañón largo–. El Sturmgeschütz y el PzKpfw IV compartían la misma función de combate de anular los nidos de ametralladoras y de artillería enemigos. Sin embargo, mientras que el PzKpfw IV, dado su delgado blindaje, solo podía trabarse a distancias mayores, el cañón de asalto, con su coraza frontal de 50 mm de espesor, era capaz de acercarse más a las posiciones enemigas, facilitando el combate directo con objetivos individuales.
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