Los títulos cambiarios han constituido tradicionalmente una pieza fundamental en el tráfico empresarial y económico de nuestro país. Su especial importancia en las relaciones económicas requería de la instauración de una vía procesal que concediese una especial tutela al crédito consignado en estos documentos y al acreedor del mismo. Históricamente esta protección jurídica la ha otorgado el denominado juicio cambiario. No obstante, con la creación, con la nueva LEC, del proceso monitorio como cauce privilegiado para la reclamación de deudas documentadas, se le concede al tenedor de uno de estos títulos otra alternativa para la reclamación judicial de su crédito. En el presente artículo se pretende analizar las especiales ventajas, en cuanto a la protección del acreedor, que concede el juicio cambiario respecto de cualquier otro proceso especial regulado en nuestro código procesal.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados