El secreto profesional del Abogado, uno de sus grandes derechos, no puede contemplar un escenario de espaldas a la moral, debe ser analizado también dentro de un criterio moral de interpretación del mismo, no puede ser desatendido este análisis. En el presente trabajo se analiza la paradoja de que, pese a que la realidad económica, parece que aleja a la moral del ejercicio por la mecanización de la abogacía, sin embargo, cada vez más, dota de medidas morales impeditivas de delitos o actos irregulares a los despachos de abogados, conscientes de este peligro.
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