La producción porcina actual se sustenta cada vez con más fuerza sobre un pilar básico, la bioseguridad. Trabajar en el control del riesgo de transmisión de enfermedades es esencial para mantener una buena sanidad en la cabaña, y cuantificar estos riesgos puede aumentar la comprensión del valor real de la bioseguridad. Cada acción que se realiza en la granja, y el modo en que se lleva a cabo, facilita o dificulta la diseminación de enfermedades que pueden ser devastadoras, una de las actividades de más riesgo es la recogida de cadáveres de granja en granja, debido a los bioaerosoles que pueden formarse durante el transporte y a los insectos que los acompañan, que actúan como portadores o vectores de enfermedades. Una manera de minimizar este riesgo es utilizar el sistema de hidrólisis como forma de gestionar la recogida de cadáveres. La normativa nacional y europea regula a la perfección este sistema para evitar riesgos para la salud pública, animal y el medio ambiente. La mayor ventaja que reporta es la bioseguridad, por lo que un buen número de ganaderos de diferentes comunidades autónomas del país apuesta ya por este sistema.
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