Desde que en la década de los 80 comenzaron en España a ponerse en obra los primeros microaglomerados discontinuos, a modo de lo que ya existían en otros paises tales como Alemania o Francia; no se había desarrollo en nuestro país ningún método de diseño generalizado para dosificar correctamente estas mezclas, hasta la aparciión de la orden circular 322/97, que se comenta en este artículo, quedando al buen hacer de las empresas el aplicar el sistema que creía más adecuado en cada momento. Con esta orden se dispone de una normativa clara y definida para diseár los microaglomerados en caliente.
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