El alcohol afecta a la sociedad y a las personas de muy diversas maneras en función del volumen de alcohol consumido, hábitos de consumo y otros factores. Es un factor causal en muchas enfermedades y trastornos mentales y comportamentales, incluyendo el alcoholismo y otras enfermedades no transmisibles como el cáncer o la cirrosis. Puede actuar como droga estimulante o como depresora en función de la cantidad y del hábito de consumo. Sus efectos nocivos se deben fundamentalmente a la interacción directa con neurotransmisores del sistema nervioso central y con el desgaste producido en ciertos órganos como el hígado
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