Castellón, España
Las entidades de la economía social son potencialmente idóneas para la adopción de medidas de acción positiva que faciliten la igualdad entre mujeres y hombres. Sus principios y valores incluyen una vocación explícita de igualdad y de interés social; además, su estructura participativa y flexible podría favorecer la presencia y participación en ellas de mujeres. Sin embargo, se ha constatado reiteradamente que el entorno económico, social y cultural en el que se desenvuelven las organizaciones de economía social influye decisivamente en el mantenimiento en su seno de situaciones de desigualdad en perjuicio de las mujeres. En este trabajo reflexionamos sobre tales inequidades y cómo el derecho puede ayudar a combatirlas.
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