Todos los templos son edificados para cobijar la actividad religiosa, tanto en sus espacios interiores, como exteriores. Pero aquellos templos que además son monumentales deberán cumplir con algunos de estos tres factores: el triunfo de la política, el orgullo de la feligresía y como elementos propiciadores del turismo religioso. El artículo analizará estas tres variables, apoyándose en cuatro casos de estudio del panorama religioso mexicano.
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