El hombre va descubriendo muy despacio, y a tientas, la naturaleza y los fenómenos que ocurren en ella, y cuando comprobamos el origen de esos conocimientos vemos que muchos eran pura superchería, aunque desde ellos hemos podido llegar hasta aquí, y si hoy no tienen valor científico, desde un punto de vista literario son, cuando menos, entrañables.
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