La apertura de Institutos de Cultura de diversos países del Este en Madrid, como el de Rumanía, Rusia o Polonia, manifiesta el creciente interés que, tanto estos países, como España, tienen por estrechar relaciones a todos los niveles, unas relaciones que, sin embargo, no son nuevas: por ejemplo, la solidaridad dinástica de los Habsburgo de Viena y Madrid llevó a varios españoles a Hungría, mientras que, por su parte, el cada vez más pujante papel que llegó a jugar Rumanía en Europa, contribuyó a recordarnos que era un hermano de la familia de los pueblos latinos. Así, acabarían estableciéndose un más o menos intenso flujo de noticias, personas y artefactos culturales entre España y estas naciones, lo cual, acabará viéndose reflejado en el patrimonio histórico-artístico de la Villa y Corte.
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