Las exiguas dimensiones del solar que debe ocupar el nuevo edificio, la necesidad de agotar la totalidad del espacio disponible y las anacrónicas condiciones normativas de la vivienda social de este país, no facilitan la incorporación a la propia arquitectura de los mecanismos de carácter protector que permitan preservar el espacio interior de la agresión, ambiental y acústica, que supone la proximidad de una autopista urbana. De esta manera, cualquier posibilidad de defensa pasa necesariamente por el diseño de las fachadas exteriores y de los huecos que perforan su superficie, con la aportación sumamente eficaz que supone la incorporación de persianas correderas de celosía metálica.
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