El crecimiento urbano de la Ciudad de México y su expansión en una extensa área metropolitana que censa más de 20 millones de habitantes en 1998, hacen de este conjunto uno de los primeros lugares como centro de población a nivel mundial, propiamente el segundo después de la ciudad de Tokio que alcanza 27 millones de habitantes;
tal concentración demográfica originó problemas muy serios en las relaciones sociales, la contaminación ambiental, la degradación y reducción de zonas de reserva ecológica, así como del agotamiento de recursos escasos como el agua, bosques y suelos agrícolas de su periferia y entorno.
De no tomarse medidas más racionales y orientadas hacia el planeamiento del desarrollo regional en el resto del país y la limitación del crecimiento de la ciudad, existe el riesgo de un colapso mayor en los distintos ámbitos de la vida nacional en general, y de la capital del país en particular.
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