a principios del XVIII "gótico" era sinónimo de bárbaro y grosero. Pero con el tiempo la representación del término mejoró, y lo que empezó con reverso lúdico, estético, del ideal ilustrado encontrará en el romanticismo un contexto más propicio, para más adelante proyectarse vigoroso en la sencibilidad contemporanea. Del fundador de la novela gótica, Horace Walpole, a su sublimador al otro lado del Atlántico, Edgar Allan Poe, he aquí un camino de perfección completado de la mano de William Beckford, E. T. E. Hoffman y Mary Shelley
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados