El profesor Pérez Andreo escribe una «historia» de Jesús de Nazaret[1] que está en la línea de sus obras Descodificando a Jesús de Nazaret (Barcelona 2009) y de los últimos textos como No podéis servir a dos amos (Barcelona 2013), La sociedad del escándalo (Bilbao 2016), La corrupción no se perdona (Madrid 2017), etc. Entiende por «revolución» la transformación social y la transformación personal. Cuando las revoluciones se centran exclusivamente en el ámbito de los que es común a los hombres, a las estructuras, a las instituciones, la historia ha demostrado que las cosas cambian de lugar, pero las personas y la sociedad siguen lo mismo. Hay cambio, pero no progreso, ni humanización, ni transformación de la existencia humana a partir de los modelos universales que ofrecen las interpretaciones neotestamentarias, y que nacen con el acontecimiento que llamamos Jesús (cf Hech 10,37). Junto a ello, la revolución de Jesús integra de una manera equilibrada el don de Dios y el esfuerzo humano, experiencia que hay que realzar debido a los cinco siglos que han vivido católicos y evangélicos, rezando un Credo parcial, al menos en sus acentuaciones fundamentales. Se ha olvidado por mucho tiempo la célebre frase paulina: «Pues nosotros mantenemos la esperanza de la justicia por el Espíritu y desde la fe; porque en Cristo nada valen la circuncisión o la incircuncisión, sino la fe que actúa por el amor» (Gal 5,5-6). El texto gira en torno al tema central de la predicación y vida de Jesús: el Reino de Dios. No describe su contenido, sino analiza las consecuencias revolucionarias que supone para el pueblo que le escucha, consecuencias que abarcan, como hemos dicho, la dimensión social, personal; pero dichas consecuencias también van más allá de los límites espacio temporales de Jesús: inciden en las personas de todos los tiempos.
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