La guerra en el mar del Norte empezó de forma comedida por ambas partes, con operaciones de colocación de minas y el envío de unidades ligeras en avanzadilla. La marina imperial perdió su primer barco el 5 de agosto. Se trataba del buque balneario Königin Luise, que había sido reconvertido en minador auxiliar, atacado y hundido por 16 destructores británicos, dirigidos por el crucero ligero Amphion, mientras colocaba minas durante una misión. El crucero ligero británico rescató a 18 marineros alemanes, que se negaron a desvelar la posición de las minas que habían colocado. Al día siguiente, el Amphion se hundió tras colisionar con una mina en la parte oriental del canal de la Mancha y con él se fueron al fondo del mar 148 marineros británicos y los supervivientes del Königin Luise. En las semanas siguientes, submarinos, torpederos y cruceros ligeros alemanes hicieron varias incursiones contra la costa oriental inglesa, produciéndose los primeros contactos, aunque infructuosos, con las fuerzas navales británicas. Mientras tanto, los submarinos británicos consiguieron averiguar la rutina de las fuerzas de reconocimiento ligeras alemanas estacionadas en la isla de Heligoland. Cada mañana, los torpederos alemanes salían de la isla a toda velocidad y se internaban en la Deutsche Bucht (“bahía alemana”) hasta la llegada de la noche, cuando eran relevados por otros buques, todo ello bajo la cobertura de varios cruceros ligeros.
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