El diagnóstico de una maloclusión, principio fundamental para construir un plan de tratamiento, es un proceso mental en el que se computan datos de origen diverso, al igual que cualquier tipo de diagnóstico en medicina.
Normalmente el crecimiento en anchura de los maxilares, esta completado a los 10 años y, por tanto, hemos de partir de la base que la longitud de arcada permanece inalterable.
Nuestro problema se centra entonces sobre dos aspectos principales. La posibilidad física de alinear todos los dientes correctamente y el análisis del estado óseo.
El averiguar si los dientes caben en correcta alineación, es exclusivamente matemático, ya que restando de la longitud de arcada la suma de diámetros mesiodistales de los dientes, nos dará una diferencia que representa la discrepancia.
Sin embargo, todo no es tan sencillo, ya que la posición del incisivo inferior puede estar desequilibrado. Hemos dado algunas normas sencillas para recolocar este diente en su posición ideal y uniéndolo con la discrepancia poder efectuar así un diagnóstico correcto del problema del espacio.
En la última parte hemos considerado brevemente la significación de algunos ángulos cefalométricos para averiguar la relación de los huesos maxilares entre sí y con respecto al cráneo, base fundamental para localizar y aislar la zona en donde se encuentra el problema.
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