Verticalidad, convivencia de diferentes usos y voluntad de regeneración urbana caracterizan este interesante y llamativo proyecto, situado en el centro de la capital de Colombia.
En el centro de la ciudad de Bogotá, ubicado entre las calles 19 y 20, con carrera 5, se emplaza el complejo de usos mixtos de la Torre Bacatá. El complejo está conformado por dos torres, una de las cuales —la torre norte, con 56 plantas de altura— alberga 405 viviendas y 117 oficinas. La torre sur, con 67 plantas, contiene 3 hoteles: un hotel de larga estancia de 63 habitaciones, un hotel 5 estrellas con 319 habitaciones más 16 suites hoteleras adosadas y un tercer uso hotelero formado por 51 suites hoteleras de lujo, junto con una plataforma de 5 niveles donde se encuentra un centro comercial.
Torre Bacatá es un proyecto de funcionalidad híbrida, cuya sostenibilidad se ha conseguido de forma pasiva, sin necesidad de recursos exteriores. La edificación ejerce una labor de regeneración urbana que posibilita una mejora de su entorno, actuando como motor económico y urbano de la zona a partir de la estrategia de revitalizar los centros urbanos, creando edificios capaces de ejercer una fuerza centrífuga sobre los espacios y actividades de su entorno, en contraposición al concepto de ciudad dispersa.
El proyecto participa de un carácter escalonado, permitiendo la aparición de terrazas habilitadas con zonas comunes y espacios de ocio, diseñadas con manifiesta intención ecológica y medioambiental. Estas terrazas verdes responden a una estrategia de diseño que favorece las ventilaciones, iluminación, criterios de sostenibilidad y mantenimiento. El escalonado, que va en dirección vertical, remata el edificio en sus dos torres, de las cuales la torre sur llega a una altura de 216 metros que con la antena de 24 metros que remata el edificio suma una altura total de 240 metros, convirtiéndose en uno de los edificios más altos de Latinoamérica.
La envolvente del complejo se construye a partir de dos materiales, hormigón y vidrio, con un sistema de muro cortina modular y con acristalamientos que garantizan el confort y la seguridad del edificio. En el exterior del vidrio se ha dibujado, con pintura cerámica, una trama blanca de intensidad variable según su orientación, lo que provoca una presencia vagamente nebulosa, un halo atmosférico que es una imagen apropiada, tanto desde el punto de vista de su sostenibilidad como desde el punto de vista formal y compositivo.
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