Esta interesante reforma de una antigua rectoría adopta, en tanto que estrategia del proyecto, un carácter híbrido entre el lenguaje de la intervención moderna y la arquitectura muraria preexistente.
Debido a los diferentes valores acumulados por la historia del lugar, este proyecto de restauración no se planteó como una reforma sino como un plan global de restitución de la historia del lugar y su adaptación a las nuevas necesidades. Para cada actuación se delimitó una estrategia constructiva y compositiva, dirigida a la creación de un conjunto que no renuncia a la modernidad en los cuerpos de nueva planta pero que respeta la idiosincrasia de cada elemento en particular, renunciando a la construcción integrada y compacta y proponiendo una edificación dispersa de las diferentes partes, empezando por la separación de la iglesia y proponiendo una nueva relación de diálogo con soluciones diversas adaptadas a las necesidades y tipos de restauración o de nueva construcción para cada caso.
Con esta voluntad, el proyecto se ha basado en la eliminación de todos los cuerpos adosados a la capilla, recuperando el volumen original, dejándola respirar, poniéndola en valor y formalizando así una brecha entre la rectoría y la misma iglesia. A partir de aquí, el proyecto dirige la reforma del cuerpo de la rectoría para albergar un porche, que facilita la visión de la antigua fachada románica desde el sur y da acceso a la vivienda, focalizando la intervención en la zona de la era, en la que se restaura el antiguo pajar y se añade un nuevo cubierto, cerrando el espacio con carácter de plaza. La estrategia de rehabilitación se ha materializado como una suma de adiciones dispersas, respetando las preexistencias del lugar y minimizando el impacto visual en el paisaje.
En los interiores se ha buscado un contraste claro entre el lenguaje de la intervención moderna y los muros preexistentes, con la madera como material principal de los acabados. Los sistemas constructivos se basan en la tradición rural: techos de viguetas de madera y tablones machihembrados, pavimentos de madera recuperada, cubiertas de teja cerámica, dinteles de tablones de madera, postigos... De este modo, la reforma adopta un carácter híbrido entre estos sistemas constructivos tradicionales y los elementos modernos. En el volumen de la ampliación destacan grandes aberturas que ayudan a mantener una buena relación entre el espacio interior y el exterior. La ampliación se ha construido a partir de una estructura de pilares, vigas de madera laminada encolada, techos de paneles sándwich de madera y poliestireno, muros de ladrillo de hormigón visto y acabados de madera de roble contrachapada.
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