El califato de Córdoba fue la formación política más poderosa que existió en la península ibérica desde el fin del Imperio romano. Ni los emires omeyas que le habían precedido, ni, por supuesto, los anteriores monarcas visigodos habían logrado en los siglos previos implantar un control territorial tan estrecho, ni levantar un aparato administrativo tan complejo como el que sustentó el poder de los califas cordobeses. Lo más llamativo, sin embargo, es que este impresionante edificio político apenas pudo mantenerse durante un período de tiempo relativamente corto: desde que ‘Abd al-Raḥmân III se proclamó califa en el año 929 hasta que un lejano descendiente suyo fue definitivamente expulsado de Córdoba en 1031, transcurrió poco más de un siglo. Se incluye un doble mapa con las principales ciudades y divisiones administrativas de al-Ándalus en la etapa del califato, así como una cronología de los emires y califas omeyas andalusíes.
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