There is no contradiction between Kant’s statement that the proposition, “every alteration has its cause,” is of no interest to the Critique of Pure Reason because of its dependence on empirical contents (KrV, B 3) and his use of the same proposition as an example of pure a priori knowledge (KrV, B 5). There is only the arduousness and sometimes also the ambiguity of a passage in which Kant attempts to establish a new basis for the validity of the principle of causality.
No hay contradicción entre la afirmación kantiana de que la proposición “toda alteración tiene su causa” no tiene ningún interés para la Crítica de la Razón Pura debido a sus compromisos con los contenidos empíricos (KrV, B 3) y el hecho de que la misma proposición se cita explícitamente como ejemplo de conocimiento puro a priori (KrV, B 5). Solamente hay la dificultad y a veces también la ambigüedad de un paso que Kant, entre otras dificultades, trata de dar en un intento de establecer la validez del principio de causalidad sobre nuevas bases.
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