La Experimentación es el único método que tenemos en Arqueología para obtener instrumentos con los cuales contrastar nuestras hipótesis sobre la significación del registro arqueológico. Se convierte así en un elemento imprescindible para la producción de Conocimiento en nuestro campo de estudio. Es esto una discusión bien antigua, la cual se ha abordado con más o menos fortuna dependiendo de los casos, olvidándose muy a menudo cual es el lugar que ocupa la Experimentación dentro del corpus epistemológico de la investigación científica. Así, existe una concepción equivocada sobre la Experimentación y lo que implica y bajo esta palabra encontramos propuestas de trabajo que nada tienen que ver con ella. El presente artículo es una reflexión teórico-metodológica bajo una perspectiva dialéctica, la cual propone unas directrices generales para la elaboración de programas experimentales para todos los campos de estudio de la Arqueología, entendiendo esta dentro de las Ciencias Sociales.
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