La vida en la Tierra depende de la fotosíntesis. Mediante ella, los vegetales y algunas bacterias forman compuestos orgánicos a partir del agua y del anhídrido carbónico, utilizando la energía de la luz solar, que queda asé acumulada en estos compuestos. Como los organismos no fotosintéticos se nutren, directa o indirectamente, de los productos de la fotosíntesis, el Sol resulta ser la fuente última de la energía necesaria para cualquier proceso vital. Durante la fotosíntesis también se genera oxígeno. Ella, por lo tanto, repone el oxígeno consumido y utiliza el anhídrido carbónico producido por la respiración y la combustión: mantiene así la composición de la atmósfera. En las últimas décadas se han realizado considerables avances en el conocimiento de los mecanismos íntimos que dan lugar a este proceso.
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