Orellana la Vieja y Orellana de la Sierra comparten un topónimo con escasa presencia en territorio español, mientras que en América está más extendido desde el descubrimiento, mejor sería decir exploración, del Amazonas por Francisco de Orellana cuyas raíces genealógicas, además de las trujillanas de los Bejaranos, derivaron también de Orellana de la Sierra cuyo señorío perteneció al referido linaje trujillano.
El objetivo de esta comunicación es analizar las hipótesis que sobre el origen de dicho topónimo se han planteado hasta el momento actual, sobre todo basadas en la historiografía decimonónica y mantenida de modo mecanicista durante el siglo XX hasta el momento actual, sin obviar las últimas aportaciones sobre el tema, tanto en el ámbito local de Orellana la Vieja como en las aportaciones bibliográficas más recientes.
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