A mediados del siglo XVIII, en Extremadura se asientan numerosos comerciantes foráneos cuyos sucesores, con el devenir de los tiempos, figurarán entre los máximos representantes de las burguesías locales, asumiendo, incluso, funciones municipales.
Procedente de Cataluña, llegó a Villanueva de la Serena don Antonio Torrella para fundar una de las más importantes casas comerciales de la comarca. Su única hija, doña Andrea Torrella, se casaría con don Miguel Ruiz Montenegro, hidalgo arruinado natural de Talarrubias. Implicado en el negocio familiar, llegó a atesorar una de las mayores fortunas de la Serena. Pero, como el dinero no da la felicidad, gran parte de la hacienda se desvanecería en los largos pleitos suscitados por su hija doña Juana. Los acontecimientos familiares se van desarrollando al hilo de los avatares históricos que conmocionaron a la primera mitad del siglo XIX.
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