El establecimiento de normas y leyes por las que regirse, así como los estamentos que las amparen, las hagan cumplir, han sido una constante en la vida del hombre, y en Santa Amalia, fueron una prioridad para sus primeros habitantes hasta el punto que, jun-to con la iglesia y el ayuntamiento, la construcción de la cárcel ya se contemplaba en el plano primigenio del pueblo. El bandidaje tan en boga por estos lares al reclamo de las diligencias que transitaban el Camino Real, la precariedad económica que abocaba a muchos al hurto y al robo, las disputas hereditarias y otros tantos desvaríos de grandeza, avaricia o venganza, hacían y hacen indispensables la presencia de estas fuerzas de or-den, hoy llamadas Cuerpos de Seguridad del Estado. Siguiendo un orden alfabético en relación a los trabajos, y cronológico en cuanto a las personas, comenzamos con los amalienses o forasteros destinados en el pueblo, que ejercieron en él su vida laboral, tuvieron alguna relación de maridaje, o sintieron a nuestro pueblo como su PATRIA, que según la Real Academia Española, es la tierra natal o adoptiva, estructurada como na-ción, a la que se siente ligado o unido el hombre, ya sea por vínculos afectivos, jurídicos e históricos.
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