El Escorial es un orden completo y acabado, un edificio en el que las distintas partes y los diferentes elementos arquitectónicos tienen una correspondencia entre sí, están dictados por una idea común. En principio, siguiendo los conceptos agustinianos de la belleza, de lo igual, lo similar, lo armonioso, lo congruente y lo concordante, todo en su fábrica responde a una directriz única. Desde su construcción hasta nuestros días, El Esco rial ha admirado siempre por su homogeneidad a los viajeros y curiosos. ¿Participan las chimeneas de El Escorial en esta unidad de concepto y estilo o por el contrario son añadidos o partes inevitablemente aparte, secundarias y sin importancia, residuos de una materialidad que no tiene que ver con el diseño del conjunto? ¿Se acuerdan o son elementos extraños y ajenos a lo puramente arquitectónico? He aquí las interrogantes que muy pocos se han planteado a su respecto.
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