Pertenece a la naturaleza humana el deseo de plenitud. Cuando tomamos decisiones importantes, nos podemos ir acercando o alejando de ese deseo primordial. La vida se entiende como vocación cuando es capaz de dar respuesta integral a esa llamada interior a la plenitud. La fe cristiana entiende que, en lo íntimo del ser humano, Dios nos busca de muchas maneras y nos ofrece su vida y su amistad para que libremente escojamos lo mejor: nuestra forma personal de vivir en el amor.
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