La expansión de los supermercados en México, favorecida por la llegada de Wal-Mart en los 1990s y su competencia con cadenas nacionales, ha impulsado su penetración tanto en localidades cada vez más pequeñas como en espacios de reciente urbanización, siguiendo así el proceso de desconcentración de la población; pero sobre todo los supermercados se han expandido al interior de las grandes ciudades. La proliferación de formatos más pequeños dirigidos a segmentos de menores ingresos ha permitido aumentar su cobertura poblacional, aunque siguen mostrando una clara preferencia por espacios de baja marginación y por tanto altos ingresos, así como por áreas densamente pobladas. Aunado a este proceso se ha asistido a una creciente concentración de estos establecimientos en unas pocas grandes empresas, ejerciendo Wal-Mart un claro dominio en México.
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