Se analiza la evolución de los nombres de los municipios catalanes en el marco del proceso de centralización política contemporánea. Se compara la grafía catalana anterior a la Nueva Planta (1715) con la forma escrita oficial a mediados del s. XIX, para comprobar el grado de castellanización experimentado. La misma metodología se aplica en la Cataluña francesa. En total se analizan 1.304 topónimos. Se llega a la conclusión que en la Cataluña española hubo una mayoritaria continuidad de la grafía (76 %), frente a un escaso 33 % en la parte anexionada a Francia. Se distinguen 4 grados de alteración de los topónimos; la distorsión máxima alcanza sólo un 3,3 % de los casos del lado español frente al 51,2 % del francés. La abundante cartografía francesa referida a Cataluña muestra la misma proliferación de topónimos deformados.
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