Los Programas de Transferencias monetarias Condicionadas, PTC, son uno de los instrumentos más importantes de la política pública latinoamericana que tiene por objetivo reducir la pobreza y la desigualdad en la distribución de los ingresos.
En estos programas el papel de las mujeres es central porque, mayoritariamente, son las administradoras de las transferencias y, a la vez, son quienes deben responsabilizarse del cumplimiento de las condicionalidades. La asignación de esta doble tarea ha tenido lecturas disimiles y ha sido cuestionada desde los estudios feministas por reforzar las desigualdades entre hombres y mujeres. Por ello, a partir de un estudio de caso realizado con mujeres en situación de pobreza, usuarias de los PTC, de la comuna de Viña del Mar- Chile, se propone describir el conjunto de oportunidades de estas mujeres a través de un modelo analítico que interrelaciona las variables: Género, Pobreza, Trabajo y Tiempo.
Para, a continuación, revisar el papel que tienen las transferencias en el refuerzo de la división sexual del trabajo, el aumento de la carga de trabajo de la doble jornada de las mujeres y la maternalización de las políticas antipobreza. A la luz de este análisis, se plantean algunos desafíos relacionados con la autonomía de las mujeres, la agencia y el desarrollo de capacidades básicas.
El diseño metodológico corresponde a una investigación cualitativa longitudinal (ICL) de panel cuyo propósito es comparar y estudiar los cambios en las usuarias y en los enfoques de las políticas de transferencias, a lo largo de 10 años de funcionamiento del modelo de protección social chileno.
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