Durante siglos los itinerarios que unieron los cercos de destilación del azogue, en las minas de Almadén, con su destino final, los yacimientos argentíferos de Nueva España, transitaron brevemente por tierras manchegas y extremeñas, pero sobre todo por territorio andaluz. Recordemos que el mercurio era un pilar básico para el sostén del Estado, pues de la llegada de aquella "plata líquida" al Nuevo Mundo dependían en gran medida los envíos de oro y, muy especialmente, de plata a la península. Hoy denostado por su toxicidad, los caminos siguen mostrando la grandeza de los paisajes por los que cruzaba buscando el Atlántico.
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