Madrid, España
El movimiento republicano eclosionó en Portugal en las últimas décadas del siglo XIX, seguramente impulsado por una asimilación natural —aunque tardía en comparación con otros países europeos— de los valores que sucedieron al Antiguo Régimen, pero sobretodo en un contexto de desgaste del bipartidismo de la monarquía constitucional portuguesa. La corona intenta contener la inestabilidad política incluso con soluciones gubernamentales autoritarias, pero el regicidio de 1908 en el que fallecen el rey D. Carlos y el príncipe heredero Luís Filipe, acaban por ser un presagio a la caída de la monarquía dos años después. El día 5 de octubre de 1910, como de cierto modo se esperaba, triunfa finalmente la revolución republicana y el país registra una serie de transformaciones sociales y políticas relevantes, aunque en muchos casos la revolución no representó un corte súbito con el pasado, pero sí la confirmación de una fase de transición y transformación de la sociedad portuguesa en el ámbito cultural y artístico. El sector musical —este artículo se refiere exclusivamente a la música clásica, comúnmente conocida por música vocal e instrumental occidental, excluyendo sectores paralelos como la música electrónica o el jazz, por ejemplo— no fue ajeno a esas transformaciones, y este texto investiga algunos casos paradigmáticos del clima novedoso y efervescente de la Primera República, también reveladores de una cierta inestabilidad e incoherencia de un tiempo más distinguido por sus expectativas que por sus logros.
The republican movement erupted in Portugal in the last decades of the nineteenth century, probably driven by a natural assimilation —although late in comparison with other European countries— of the values that followed the Ancien Régime, but above all by the exhaustion of the bipartisan system of the Portuguese constitutional monarchy. The crown tried to contain the political instability with authoritarian governmental solutions, but the regicide of 1908 in which the king D. Carlos and the crown prince Luís Filipe were murdered ended up being an omen of the fall of the monarchy two years later. On October 5, 1910 the republican revolution triumphed, not surprisingly, and the country experienced a series of important social and political transformations. In many cases the revolution did not represent a sudden break with the past but rather the confirmation of a new phase of transition and transformation of Portuguese society, especially in the cultural and artistic field. The music sector —this article refers exclusively to classical music, commonly known as western vocal and instrumental music, excluding parallel sectors such as electronic music or jazz, for example— was not alien to these transformations.
This text investigates some paradigmatic cases of the new and effervescent climate of the First Republic, revealing a certain instability and incoherence of a period more distinguished by its expectations than by its achievements.
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