Para el etnonacionalismo, somos porque “pertenecemos”. A una tierra, a una historia, a un mito. ¡Ay de aquel que reniegue de esa pertenencia! Pasará a ser, cuanto menos, un “extraño”, quizás un traidor henchido de auto-odio.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados