La presencia de un cáncer de pulmón se debe sospechar en aquellos pacientes que presenten alteraciones en la radiografía de tórax o tengan síntomas causados por los efectos locales o sistémicos del propio cáncer. El procedimiento diagnóstico de la neoplasia va a depender del tipo histológico (microcítico o no microcítico), localización y tamaño del tumor primario, así como, de la presencia de metástasis a distancia y del estado clínico general del paciente. El diagnóstico y estadificación se suele llevar a cabo de una forma multidisciplinaria utilizando las técnicas más eficientes. Para realizar la mejor secuencia de estudios e intervenciones en un paciente concreto debemos intentar maximizar la sensibilidad de los procedimientos diagnósticos y evitar los procedimientos repetidos e innecesariamente invasivos.
Siempre va a ser obligado alcanzar un diagnóstico histológico, realizando una biopsia de alguna lesión accesible clínicamente, acudiendo a la clásica broncoscopia, o llevando a cabo una PAAF de alguna lesión torácica periférica. En el apartado del estudio de extensión siempre de debe distinguir entre el estudio del mediastino y de la posible afectación a distancia.
Una correcta estadificación va a permitir agrupar los pacientes con similar pronóstico y realizar un tratamiento cada vez más específico, aplicándolo a cada enfermo de forma más individualizada.
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