Los dientes más frecuentemente retenidos en la dentición permanente del maxilar superior son los terceros molares y después los caninos. En general, la retención de caninos suele diagnosticarse en niños y jóvenes. En condiciones ideales, se efectúa un tratamiento interdisciplinario dirigido por el ortodoncista.
Se dispone de numerosas opciones terapéuticas que van desde la actitud de abstención y espera (wait-and-see) y la ligadura de tracción quirúrgica con alineación dental ortodóntica hasta el autotrasplante.
En edades avanzadas del paciente y en caso de ausencia de sintomatología, también es posible dejar el canino retenido y esperar con la extracción quirúrgica hasta que se manifieste una patología. Mediante imágenes tridimensionales (por ejemplo, una tomografía volumétrica digital), se puede establecer un diagnóstico precoz y preciso de las complicaciones causadas por los caninos retenidos, como reabsorciones radiculares de los dientes vecinos o la formación de quistes foliculares. En este artículo, se presentan tres casos clínicos para exponer algunas opciones terapéuticas para caninos retenidos en el maxilar superior.
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